sábado, 25 de febrero de 2012

CEBRAS Y CABALLOS CON RAYAS

Leo con tristeza y asombro la sentencia sobre el edificio de Gesa. Durante dos años me dediqué a escribir sobre los edificios de la Palma moderna, serie que se publicó en este diario. Con ese motivo, conocí todos los edificios del arquitecto Josep Ferragut. Por otro lado, dentro de una serie televisiva dedicada al patrimonio, escribí y dirigí un capítulo dedicado a la figura y la trascendencia de esta figura. Creo, por lo tanto, que tengo un cierto fundamento para opinar sobre el edificio de Gesa, ahora que un juez acaba de declararlo no protegible.

Ferragut trabajó de la mano de Gabriel Alomar, en una época de postguerra en que los materiales de construcción llegaban muy difícilmente a la isla. Cabalgó la arquitectura historicista de los cuarenta con un racionalismo a su manera. Fue un hombre culto, refinado, y conociendo todos sus restantes edificios me deja estupefacto que la sentencia pueda decir que el edificio de GESA no es una obra destacable. Porque es la mejor con mucho.
No tengo el honor de conocer a ese despacho de arquitectos (los tres con el mismo apellido por cierto) que tanto saben sobre Ferragut. Pero he hablado con muchos arquitectos e historiadores del arte de la isla y ninguno comparte ese criterio. ¿Cómo puede ser entonces que la sentencia no los tenga en cuenta?
Pero es que hay más todavía. ¿Hasta qué punto el valor patrimonial de un edificio es materia judiciable? En el barroco, todos abominaban del gótico, se destruyeron y ocultaron obras maestras por considerarlas antiguas y pasadas de moda. Sólo mucho después se pudo volver a apreciar su valor. El valor artístico es un intangible que se escapa a la justicia. Creer que las sentencias hacen arte es una aberración.
Otro argumento resulta escandaloso. Estamos hablando de una protección que fue dictada por el Consell. Pero no así a las bravas, sino de acuerdo con el criterio y la experiencia de unos técnicos de patrimonio. ¿Dónde queda su criterio? ¿Está la sentencia diciendo que son unos incompetentes por ver cebras donde hay caballos pintados de rayas? ¿Saben más un juez o un despacho privado de arquitectos que los encargados de velar por nuestro patrimonio? Es una insinuación gravísima.
¿Y si esa protección es desautorizada, por qué no desautorizar todas las otras? ¿Se podrá terminar edificando sobre la muralla porque fue diseñada en el XVII pero algunas partes construidas en el XIX, tal como absurdamente se argumenta sobre el edificio de Gesa y el "movimiento moderno"?
Pero hay algo más que resulta infinitamente amargo y triste. La apatía y la insensibilidad generales hacia este tema. En cierta manera, Palma se merece que derriben el edificio de GESA.
Para que luego los libros de historia puedan lamentarse.

No hay comentarios: